
Hola
Este espacio es el resultado de mis lecturas sobre las distintas religiones del mundo y muy especialmente el camino trazado por los grandes místicos y maestros ascendidos de la Humanidad. El propósito es poder difundir el conocimiento divino entre todos aquellos que deseen aprender y desarrollar su espiritualidad.
"Sean completamente humildes, apacibles y pacientes, sopórtense unos a otros con amor, hagan todo por mantener la unidad del espíritu mediante el vínculo de la Paz"
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Efesios 4: 7

Devocional
Día 1: Purificando Nuestro Corazón.
Los cristianos, así como todos los buscadores de la Verdad en todas las religiones del mundo, reconocemos que el propósito de nuestra vida y experiencia como humanos es la ascensión de nuestra alma. Pero, ¿Qué es la ascensión?. Actualmente se habla mucho sobre la ascensión de la humanidad y del planeta, pero muy poco sobre lo que esto implica en términos prácticos de nuestro diario vivir.
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Recordemos que nuestro amado Maestro Jesús nos dejó el camino mediante las obras que realizó en su tiempo en la Tierra, especialmente en lo relacionado con cual debe ser la prioridad del ser humano, a decir verdad, la unión con nuestro Bien Amado Padre /Madre, el Logos, la Causa primaria detrás de toda la creación.
Nuestras almas, que reencarnan una y otra vez van encontrando en su devenir, en sus relaciones y en su transitar las huellas o vestigios de sus acciones en el pasado y en el presente y así aspiran encontrarse algún día frente a su destino divino de unión con la divinidad adentro en su corazón y esto, según lo que han manifestado todos los grandes maestros y santos de la humanidad, constituye en sí mismo el logro más importante y la Verdad detrás de toda realización del ser.
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Además, nuestro Señor no nos dejó solos y sin promesa en ese transito hacia la realización y unión de nuestra alma con Él, sino más bien, los místicos de todas las religiones han declarado que cada hijo e hija de Dios sobre la Tierra lleva consigo en su interior la chizpa divina, que es nuestro potencial para convertirnos en Uno con Dios. Por consiguiente, los maestros ascendidos de todas las tradiciones religiosas son aquellos seres humanos que han usado su libre albedrío para convertirse en uno con la divinidad y demostraron su maestría en el tiempo y en el espacio.
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"Christ in dessert" Nicolas Roerich. 1933​
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Pero este es un camino a cuesta arriba, no es uno sencillo que se logra solo recitando las Escrituras, sino que implica un compromiso mayor hacia la purificación de nuestras intenciones y cada día es una oportunidad para reconocer este camino sagrado en nuestros quehaceres cotidianos y resueltamente avanzar en el propósito de la unión de nuestra alma con nuestro Bien Amado.
Esta purificación fue el tema central de muchos de los escritos del Apóstol Pablo y hoy veremos como él mismo experimentó una purificación increíble, pues recordemos que, en su pasado anterior a ser discípulo, fue un feroz perseguidor de los cristianos.
El objetivo primordial de este proceso es rehacer nuestra mente y de esta manera dar nacimiento a nuevos actos que nos permitan alcanzar y desarrollar a nuestro Santo Ser Crístico dentro de nosotros y con el tiempo lograr nuestra ascensión espiritual, nuestra unión definitiva con nuestro Bien Amado.
Requiere gran voluntad, pues el tiempo que hemos pasado cultivando nuestros errores da como resultado frutos que se resumen en ignorancia y oscuridad para nuestra alma, sin contar con los problemas a nuestra salud mental o los problemas con otras personas. La ignorancia es la falta de conocimiento en sí mismo y en Dios. El no conocernos a nosotros mismos resulta en que muchas veces nos menospreciemos, pues al ignorar nuestro potencial interno, hemos desplazado nuestra oportunidad de realización de nuestro ser en unión con Dios y así hemos creído en las mentiras de los ángeles caídos y de su sistema que ha sido construido de tal manera que aleje a los hijos e hijas de Dios de su oportunidad más preciada.
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Ahora les dejo los siguientes versículos de Efesios para que los mediten y estaremos profundizando en los siguientes devocionales en este punto de máxima trascendencia para nuestro desarrollo espiritual.
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Puntos Sobresalientes del Libro de Efesios.
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11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
La nueva vida en Cristo
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,
18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,
21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27 ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.


